Un beletrista en Nueva York (del 10 de abril de 2022 al 3 de julio de 2023)


Barcelona, 3 de julio de 2023: 

«El futuro es incierto y lleno de desencanto, y el papel del poeta está en labrar ese campo para que deje de ser un campo de la desolación y pase a ser de la esperanza», escribe Enzo Cormann.

No recuerdo tiempos de tanto retroceso. Algunos historiadores aseguran que la historia se repite en espiral y que nos encontramos a punto de acometer la curva que acometieron nuestros predecesores del siglo pasado a finales de los años 20, principios de los 30.

En España, Anavid, asociación ligada a Vox, justifica el «asesinato preventivo» de mujeres por sus maltratadores. En Italia, se prohíbe que los hijos de parejas homosexuales tengan dos madres con carácter retroactivo, para más inri. En Finlandia, el ministro de Economía declara que deberían fomentarse los «abortos climáticos» para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Delitos flagrantes contra los derechos humanos que son una muestra de la polarización extrema y la politización del odio que alienta el auge de la ultraderecha en todo el mundo, en general, y en España a través de Vox y los partidos que se fascistizan al pactar con ellos, en particular.

José Luis Rodríguez Zapatero, galardonado por el Ministerio de Igualdad por «su histórica labor en el reconocimiento de la igualdad para las personas LGTBIQ con la modificación del Código Civil que logró que España fuera el tercer país del mundo en la consecución del matrimonio igualitario», dice al recibir el Premio Arcoíris 2023: «El derecho la mayoría lo utiliza para hacer de guardianes de la inercia y, sin embargo, el derecho, como la política, ha de ser el canal para la reforma y para el cambio». Y añade: «una democracia se reconoce a sí misma por cuántas discriminaciones es capaz de abolir y cuántos derechos es capaz de instaurar».

Vamos a poner el freno al retroceso y labrar ese campo que dice Cormann. Un buen golpe de azada será acudir a las urnas el 23J. Después vendrán más golpes. Más buenos golpes.

(El retrato que acompaña esta otra entrada se titula Carlos y Elvira. Era otro descarte -que ya no lo es- de la sesión fotográfica con la gran Ilde Sandrin)


Madrid, 21 de junio de 2023:


Impresionante el arranque de esta entrevista a Theodor Kallifatides: «Sentí la magia de escribir ya de niño, cuando presencié la ejecución de un aldeano por parte de los alemanes que ocuparon Grecia. Fue en 1943. Desde entonces he sabido que no puedo vivir sin escribir».

¿Por qué escribimos? Para un escritor, escribir suele ser lo más importante de su vida. Yo estuve un año sin escribir. Dibujé. Dibujaba en cualquier parte. Ya vivía yo por el mundo y fue en Kassel, en Alemania, dibujando en un parque durante la bienal documenta de 1997, que una pareja se acercó y me echó dinero. Les dije que no estaba pidiendo. Nunca olvidaré sus miradas: no me daban limosna, me pagaban por dedicarme a dibujar. Al año volvieron las palabras.

Tras una intensa mañana de escritura donde se siente de nuevo ese vértigo inefable ante las palabras, sesión de shiatsu con Josué Naval. Siempre que puedo, acudo a visitarlo. Los beneficios son tanto físicos como mentales. Con lo reacio que yo era a estas prácticas consideradas no convencionales en Occidente. Estamos cargados de puñetas.

A la salida, paseo por el jardín comunitario de Lavapiés. Tienen un pequeño teatro con muy buena onda y una biblioteca abandonada con obras maestras. Intento poner cara de panda, no se me da demasiado bien.



A media tarde enfilo hacia el Teatro Español. El sueño de la razón de Antonio Buero Vallejo. Qué enorme el texto y qué enorme Ana Fernández como Leocadia. Ana irradia luz en escena: luz, verdad y riesgo, porque Ana arriesga en escena y descubrir a una actriz de su talla asumiendo tales retos es para quitarse el sombrero. Qué ganas de volver a trabajar con ella en algo contemporáneo, lúcido y salvaje.




Barcelona, 18 de junio de 2023:

En los teatros, mientras unos entran con alharacas… otros ya estábamos allí.

La fábula de la cigarra y la hormiga de toda la vida, vamos.

Sirva esta buena noticia como botón de muestra (y os aseguro que en los bolsillos tengo muchos más botones sueltos):

La investigadora Raquel García-Pérez acaba de publicar en Anales de Literatura Española, revista científica consagrada a la literatura española, un interesante estudio a partir de una selección de obras teatrales estandarte comprometidas con la denuncia de la violencia en parejas en las que uno de sus miembros es gay, lesbiana, bisexual, trans o no binario.

El estudio destaca Noel Road 25 (Premio Caja España de Teatro 2001) como el primer texto teatral en contribuir a la denuncia de la violencia ejercida en parejas del mismo sexo en España. «Un aspecto insuficientemente estudiado en la escena española contemporánea», especifica la investigadora.

Por supuesto que esta contribución no habría sido tan relevante sin el apoyo de las compañías que apuestan por el compromiso en sus trayectorias artísticas. No lo habría sido ni lo es ni lo será, así que muchas gracias a todas las compañías, las que fueron, las que son y las que serán.



Barcelona, 15 de junio de 2023:

Dicen que la grandeza de un hombre se mide por la talla de sus enemigos.

No estoy de acuerdo.

Por dos razones.

La primera razón: creo que la verdadera grandeza no se mide por la talla de los enemigos sino por la de los amigos, menos pródigos pero mejores avales.

Como muestra, dos botones que me han alegrado la mañana.

Por un lado, el dramaturgo y director Gabriel Fuentes, quien se refiere a mí en un artículo publicado en la revista periódica de la Asociación de Autores de Teatro como «brillante referente de la dramaturgia española más irreverente». Me encanta.

Por otro lado, la actriz Sandra Ortiz, quien en un perfil para una publicación local de Tarragona equipara su experiencia profesional en La Casa Be con otras en Netflix y TVE. Me encanta también.

¡Muchas gracias a los dos!

¡Ah, y no me olvido de la segunda razón!

La segunda razón por la que no estoy de acuerdo con que la grandeza de un hombre se mide por la talla de sus enemigos es la siguiente: Porque mis enemigos no dan talla ninguna. Son todos unos mediocres, cuando no plagiadores o reencarnaciones no autorizadas de poetas muertos que pululan por la escena teatral contemporánea como la niña de El exorcista (con perdón de la niña de El exorcista).

(El retrato que acompaña esta entrada es un descarte de la sesión fotográfica con la gran Ilde Sandrin)


Barcelona, 12 de junio de 2023:

Un año más FUERZAfest triunfa a pesar de los embates ultraderechistas que asolan Estados Unidos. Qué pena perderme las seis obras teatrales que compiten en el festival. Repiten artistas conocidos como el autor Pablo García Gámez y los directores e intérpretes Joseán Ortiz y Fernando Vieira, pero la mayoría son desconocidos: qué necesaria esta apuesta por una escena queer iberoamericana que muestre historias aún, en este siglo XXI nuestro, ocultas. Qué encomiable la labor de Mario Colón, su director artístico, lo diré tantas veces como haga falta. Cómo una sola persona es capaz de levantar un festival para ofrecer un espacio a los suyos ¡y ya va por la octava edición!

Además, esta semana me ha llegado la buena nueva de que Christopher Cuevas, uno de los participantes al laboratorio de escritura e interpretación que impartí el año pasado en Nueva York, ha desarrollado las aventuras del personaje que creamos juntos, Índigo, un chico queer portorriqueño afincado en una zona muy caliente de Inwood que sueña con convertirse en cantante de música urbana y vivir de su arte. El espectáculo se titula Dates y dirige Francisco J. Rivera Rodríguez, con quien también tuve el placer de coincidir en la estancia en Nueva York, y se estrena a finales de mes en el Pregones Theater del Bronx. ¡Mucha mierda!

Así pues, en estos días recuerdo, como en un vals que gira y vuela, Nueva York y también proyecto, si así se puede llamar el recordar hacia el futuro, Caracas, próxima parada del laboratorio. Justo acabo de responder una entrevista para la tesis de una doctoranda checa de Economía sobre qué papel desempeña la diplomacia cultural en el marco de la política exterior. La verdad, a veces pienso que tener una percepción tan amplia de la escena teatral no favorece en nada mi carrera en España. Hay tantos teatros en el mundo y tanto que contar al público que da muchísima lástima ver cómo algunos invierten toda su energía, toda esa energía que además no aplican en la escritura, en estrenar por todos los medios en el teatro de su pueblo.

Por suerte en nuestro ámbito, las excepciones son excepcionales, y que te dediquen una sonrisa cuando te cruzas con una de esas excepciones por la calle es la mayor de las recompensas, como pasó hace nada con Esteve Soler, con quien coincidimos en el Eixample y nos invitó una deliciosa tarrina de helado de chocolate negro. Qué gran autor, qué grandes sus textos.

Ya vaticinaba trescientos años atrás Jonathan Swift, queer de vanguardia, moralista visionario y autor anónimo en su día de Los viajes de Gulliver, que el mundo en manos de la humanidad no va a buen puerto, pues lo único que acumula el hombre con el tiempo es avaricia, avaricia y más avaricia.

© Fotografía superior: Luis Carle
© Fotografía inferior: Joan Bentallé


Barcelona, 9 de junio de 2023:

La belleza en nuestros actos
está en peligro de extinción.

Barcelona, 17 de mayo de 2023:

Hace un mes tuve el doble honor de participar en la programación del Festival Internacional de Cine de Barcelona (¡primer honor!) compartiendo mesa redonda con Sergi Belbel, (¡segundo honor!).

Hablamos de aciertos y errores en las adaptaciones teatrales en el cine, y también repasamos los claroscuros de las adaptaciones teatrales en el cine, los derechos de autor y el vínculo entre película y obra.

Muchas gracias a Pol Diggler por la invitación a su cinepodcast, el podcast diario sobre cine en paralelo a las proyecciones y temáticas del festival, y a Vila del Llibre por acogernos. Moderó Edgar Moreno.

Hoy se ha publicado el cinepodcast de la mesa redonda. Espero que sea de vuestro agrado:



Barcelona, 11 de mayo de 2023:

Días intensos de docencia y escritura.

Lunes, con los jóvenes del Hospital de Día de la Unidad de Hospitalización Breve de Psiquiatría del Hospital Puerta de Hierro.

Martes, con los jóvenes de la Unidad de Hospitalización de Psiquiatría Infantojuvenil del Hospital 12 de Octubre.

Miércoles, con estudiantes de Bachillerato del IES Santa Eulàlia en el Centre Cultural homónimo en L'Hospitalet, en esta ocasión para impartir la tercera y última sesión de un taller de escritura creativa contra los micromachismos.

¿Qué puedo decir? Muy emocionado con esta etapa docente y muy feliz por saberme rodeado de profesionales que apuestan por un mundo mejor ¡y van a por ello! Muchas gracias a LaJoven, a Carmen Ortega, a los profesionales de los hospitales de la Comunidad de Madrid y de educación y cultura de L'Hospitalet... Muchas gracias.

Publico unas pocas fotografías del taller en L'Hospitalet y una muestra de los monólogos (¡llegamos incluso a grabar varios cortometrajes!). Solo el retrato anónimo procede del Hospital 12 de Octubre, me lo regalaron en una sesión reciente. ¡No está nada mal para seguir con la mascarilla puesta!

Barcelona, 14 de abril de 2023:

El poeta Andriy Lyubka no escribe más versos. Dejó de escribir por la guerra.

En 2016 fuimos compañeros de viaje durante una semana. En aquel periplo llamado Mes de Lectura de Autor, treinta autores españoles, entre los que nos encontrábamos Rosa Montero, Carme Riera, Ernesto Pérez Zúñiga, Jesús Ruiz Mantilla o un servidor, viajamos acompañados por otros tantos autores centroeuropeos por República Checa, Polonia, Eslovaquia y Ucrania leyendo fragmentos de nuestras obras, en mi caso A Margarita. El festival concluía en Leópolis, la ciudad natal del poeta.

Lyubka vive actualmente en Úzhhorod, en la frontera con Hungría, y se dedica a comprar coches de segunda mano, la mayoría de ellos británicos, pues al tener el volante a la derecha son más difíciles de vender y salen más baratos. Los recoge en la frontera y los habilita para el transporte de tropas y civiles ucranianos, el mayor problema logístico que sufren en la guerra. Coche que alcanzan los rusos, coche que arde. En esos coches, Lyubka ha recorrido el frente, de norte a sur, más de quince veces.



«Es tan fácil y banal decir que la invasión cambió todo, que puso la vida patas arriba. Suprimió todos mis planes, me privó de mi profesión. Ahora no escribo nada, de hecho he dejado de ser escritor. La guerra me sacó de mi silla, me sacó de esa posición frente al ordenador en una mesa, y me arrojó a un tumulto de gente con la que tenía muy poco en común antes de la guerra. Estas personas raramente leen libros y no poseen mucho vocabulario, pero son tan interesantes, llenas de matices, vivas, hermosas. Los encuentros con ellas, el tiempo que compartimos juntas, las tareas conjuntas, me despertaron, me obligaron a ver la vida de un modo diferente. Derribaron mi esnobismo y arrogancia, que, por regla general, poseemos los intelectuales».

Lyubka no escribe más poesía, pero sí recoge relatos de la gente, relatos tragicómicos y absurdos que llama «cuentos de Švejk» en honor al héroe antibelicista de la literatura checa.




«Ahora no tengo la capacidad mental para escribir, no puedo concentrarme. Me parece algo tan vacío. Tiene que hacerse algo concreto, no solo balbucear letras en archivos de Word. Pero cuando recupere la concentración ya veré qué pasa, después de la victoria».  

Por cierto, la  primera palabra que aprendí en ucraniano fue «kordon»: aduana. La primera y última palabra de una nación desolada.

Barcelona, 6 de abril de 2023:

Sin vacaciones. Con cuatro carpetas. Y muchas reflexiones.

Los autores no vivimos de forma convencional.

Carmen Martín Gaite cuenta por qué pasaba tantas horas mirando al techo: «Siempre me ha gustado tumbarme mirando al techo, es mi preparación para soñar, para calmarme o para decidir cualquier cosa. Y cuanto más espacio medie entre los ojos y la tapia contra la que se estrellan, más libre es el viaje del pensamiento, más sorpresas puede dar».

Estas cuatro carpetas de la fotografía me van a acompañar todo el año. Quería que la fotografía quedara bonita, pero las flores no lucen como debieran. Da igual, lo que me ilusiona de verdad es contar que, gracias a estas carpetas y a las reflexiones que contienen, en los próximos meses solo me espera escribir, compartir y enseñar. Es una buena noticia y las buenas noticias tienen que celebrarse.

Carmen Martín Gaite de nuevo: «La capacidad de reflexión es lo único que puede salvar al hombre de desear las guerras y también de pudrirse en la paz. Disputar y pelear por la justicia social no es nada, en cuanto que esta justicia social que suele preconizar la gente sólo llevaría a repartir el dinero de otra forma, pero nunca a enseñar a los hombres a pensar sobre el dinero…».

Carmen Martín Gaite ya era eterna en vida.

PD. En realidad son cinco carpetas. La quinta, la verde, es la dedicada a la docencia. Este año impartiré un nuevo laboratorio teatral como el de Nueva York del año pasado. Este año será en otro destino, también internacional. A ver quién lo adivina.

Barcelona, 31 de marzo de 2023:


Ziqi Jiang me da una gran noticia.

Acaba de ser nombrado Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid. En su tesis merecedora de un cum laude «Distopías en la escena española actual», Jiang elabora un exhaustivo estudio de cerca de 700 páginas de muchos textos teatrales contemporáneos, entre los cuales dedica especial atención a Peceras, Robots Universales Rossum y Amor y otros errores del siglo XXII.

Yo era buen estudiante y, ahora, al saberme estudiado, siento que el conocimiento se entrega como un testigo, de mano en mano, y se recibe con la misma satisfacción con la que se entrega: una satisfacción en la que no se para mientes porque «solo hay un bien», que decía Sócrates, el conocimiento, y «la naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo», que decía Séneca, y recuerda Jiang en su tesis la siguiente cita de Hannah Arendt: «El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y una vez más esto es posible debido sólo a que cada hombre es único, de tal manera que con cada nacimiento algo singularmente nuevo entra en el mundo».

Sembremos conocimiento y esperemos lo inesperado. Recogeremos bondades.

Por un futuro con menos distopías.

Mientras tanto, eso sí lo sé seguro, seguiré encontrándome con Jiang en las plateas de los teatros.

PD. En la fotografía, portada del núm. 50 de la Revista Galega de Teatro (2007) con un maravilloso retrato de Tristán Pérez-Martín. Celebrábamos que Origami había ganado el Premio Borne.



Barcelona, 14 de marzo de 2023:

Carmen Mayordomo, Premio a la Mejor Actriz de Reparto de Teatro de la Unión Actores por su papel en Robots Universales Rossum. ¡Toma ya! ¡Qué buena noticia para toda la compañía y también para la Cripta Mágica, que nos acogió en tiempos de pandemia, y por supuesto para el Centro Checo y la Embajada de la República Checa, sin ellos no habría sido posible la última producción teatral de La Casa Be! 

L'Hospitalet, 13 de marzo de 2023:

Primer día del nuevo proyecto comunitario con jóvenes de 1.º de Bachillerato del Institut Santa Eulàlia de L'Hospitalet. Qué buenas dos horas con estos 30 jóvenes conversando, creando y escribiendo en torno a los micromachismos en la adolescencia... ¡y qué necesarias!

Qué honrado me siento de aportar mi granito de arena por una adolescencia sin desigualdades de género bajo el lema «creando sociedad» del Centre Cultural Santa Eulàlia, promotor de este proyecto.

El miércoles a por la segunda parte del Taller Escribe contra el Micromachismo.


Barcelona, 10 de marzo de 2023:

«El texto es muy bueno», escribe el Tiquis Miquis.

Sale el público y algunos rostros confirman las palabras del Tiquis Miquis, otros son más indescifrables en su expresión. 

De adolescente, me deleitaba en aquellos pasajes de las biografías de autores consagrados donde relataban cómo después de un estreno, se reunían con sus allegados en la habitación de un hotel a la espera de las primeras críticas. Imaginaba espacios cargados de humo, corbatas deslazadas y mucho trasiego, hielo y whisky, a veces unas manos apoyadas en la barandilla del balcón, otras veces la vista perdida en la noche. 

Siempre expuestos al reconocimiento de los demás, los autores somos una de las profesiones más frágiles a los devenires de esta sociedad de consumo nuestra, y por esas brechas emergen los pecados capitales, tristeza incluida, pecados que no son más que reflejos en el laberinto de espejos de nuestros miedos.

Como autores, nos encantaría gustar a todo el mundo, pero como bien dice Kurt Vonnegut: «Escribe para complacer únicamente a una persona. Si abres la ventana para hacer el amor con el mundo o, simplemente, para hablarle, tu historia cogerá pulmonía». En otras palabras, todos tenemos nuestro público. Solo hay que dar con él.

¿Y qué opina el público? Para los espectadores, ir al teatro hoy en día se ha convertido en una apuesta a doble o nada. ¿Cuántos saldrán tan contentos como el Tiquis Miquis? Hoy recogemos a la salida a Gemma y Julieta. Hacía siglos que no coincidíamos y parece ser que Clarissa les ha gustado. No sé si gustará a todo el mundo, pero con las impresiones de mis amigas me doy por feliz. Por las mañanas y las tardes, escribir en casa y, por las noches, acercarse al teatro a recoger a amigos que te abrazan con la más amplia de las sonrisas. Yo ya firmaba, pienso... ¡aunque en realidad ya firmo!

Alan Bennett da de pleno con estas palabras sobre la lectura que pueden trasladarse directamente a la experiencia del espectador: «Los mejores momentos de la lectura son cuando te encuentras con algo, un pensamiento, un sentimiento, una forma de ver las cosas, que habías pensado que era especial y singular para ti. Ahora está ahí, escrito por otra persona, una persona que nunca has conocido, alguien que incluso murió hace mucho tiempo. Y es como si una mano hubiera emergido y tomado tuyo».

Yo no quiero que emerjan los miedos. Yo quiero que emerjan mis manos y encuentren los dedos de otras manos que a su vez emergen también procedentes de la lectura o la platea. Vamos, ya que no estoy muerto, digo yo que también me tocará disfrutar de la experiencia con el público.

Ah, y prosigue el Tiquis Miquis: «Aquello de que la comedia es tragedia más tiempo se ha atribuido a Mark Twain, Lenny Bruce, Woody Allen y puede que a alguien más. El estimulante Carlos Be, que rompe reglas cuando escribe teatro, nos presenta tragedia y comedia a la vez». 

Gracias también por extender tus dedos, Tiquis Miquis.

Barcelona, 9 de marzo de 2023:

Enrique Vila-Matas enumera cinco tipos de escritores o, mejor dicho, cinco tendencias en la escritura:

1) La de quienes no tienen nada que contar.

2) La de quienes “deliberadamente” no narran nada.

3) La de quienes no lo cuentan todo.

4) La de quienes esperan que Dios algún día lo cuente todo, incluido por qué es tan imperfecto.

5) La de quienes se han rendido al poder de la tecnología que parece estar transcribiéndolo y registrándolo todo y, por tanto, convirtiendo en prescindible el oficio de escritor.

Vila-Matas no deja títere con cabeza en su última novela, Montevideo, aunque, en su caso, es más adecuado hablar de obra que de novela. Vila-Matas hace tiempo que atravesó los géneros literarios.

Ayer lo recordé en la primera sesión con los alumnos de Microlab: «Con el tiempo, la humilde literatura, no relacionada con el poder, será la única que, por no haber sido precisamente humillada, perdurará». Siempre lo tengo muy presente aunque ahora, quizás por encontrarme atravesando ventanas en Barcelona, lo tenga más presente que nunca. La fotografía está realizada en el taller del escultor y joyero Carles Molins, pero eso es otra historia.


Barcelona, 7 de marzo de 2023:


«¿Un médico en la sala!».

La obra se para. Los actores dirigen sus miradas hacia el público en la grada. Una única espectadora, sentada detrás del hombre que ha gritado, se incorpora: «¡Yo… pero soy psiquiatra!».

Y ahí que voy de nuevo. Me abro paso entre las piernas de la penúltima fila, bajo las escaleras rápidamente y me abro paso entre nuevas piernas. Al lado del hombre, una mujer semiinconsciente. Nunca terminé Medicina, pero por lo visto soy incapaz de desobedecer el juramento hipocrático que no juré. Tampoco es la primera vez que acudo a un grito de auxilio, solo esperaba que no terminase como la última vez, con sus labios muertos en los míos mientras hacía el boca a boca.

Entre la psiquiatra y yo, cargamos a la mujer y la sacamos de la sala en una silla con ruedas que nos trae un técnico. La acomodadora, tan acongojada como el marido y la hermana de la mujer, nos siguen hasta el vestíbulo como muertos vivientes.

Y allí esperamos la psiquiatra, infantojuvenil para más inri, y el dramaturgo que abandonó Medicina, en el banco aterciopelado rojo de la Sala Beckett, a la ambulancia mientras la mujer, qué bien, recobra el sentido lentamente. No nos suelta la mano ni a Marina, la psiquiatra, ni a mí.

Llega la ambulancia y arriba se reanuda la obra. El diagnóstico no parece grave. Aún aturdidos, el marido y la hermana se despiden entre nervios y agradecimientos. Marina y yo esperamos a nuestros acompañantes en el bar tomando una cerveza que sabe a gloria.

A Marina la he visto de nuevo hace nada, en La Badabadoc. Vino a ver Clarissa, ahora en cartel. Bromeamos sobre a ver qué pasaría al reencontrarnos. Tras la función, nos despedimos con un fuerte abrazo y la promesa de un tercer encuentro. Cuando Marina se va, Joan me pregunta si sé qué día es. «No...». Este mismo día, me recuerda Joan, siete años atrás, estaba yo de rodillas en el suelo haciendo el boca a boca, mis ojos concentrados como alfileres en aquellos ojos que se vaciaban… fracasando contra la muerte.

Amigos y amigas, lo extraordinario es vivir. No lo olvidéis.
  

Barcelona, 14 de febrero de 2023:

Por la mañana tocan unas cuantas horas de escritorio afinando el texto de Cabaret Švejk, la lectura dramatizada que presentamos a finales de mes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en conmemoración del centenario de Las aventuras del buen soldado Švejk de Jaroslav Hašek. A estas alturas y aún no sé si amar u odiar a Švejk, supongo que en ello radica su trascendencia.

Por la tarde visitamos la exposición Macho Man en el Centro de Arte Santa Mónica. Muy recomendable. Entramos a la exposición junto a una pareja heterosexual. Ella sale visiblemente afectada. En San Valentín, además. Toma ya.

Por la noche coincidimos con Abel Azcona en la barra de un bar e intercambiamos impresiones típicas de barra de bar. Casi no lo reconozco sin su sombrero à la Wilde. Precisamente grabó una entrevista sobre intervenciones en el espacio público para un podcast de Santa Mónica Ràdio la semana pasada. En fin, otro personaje que no sabes si amarlo porque hace todo lo posible para que lo odies.

A veces mis días parecen un mal guion. O tal vez sea un guion demasiado bueno, capaz de escapar a cualquier valoración.

Mañana toca coloquio post-función con el público que se anime a acercarse a La Badabadoc a ver Clarissa. Ya tengo ganas.


Barcelona, 11 de febrero de 2023:


¿Cuánto hacía que no estrenaba un texto en Barcelona? 

Nadie es profeta en su tierra, dicen.

En cualquier caso y una vez más, un texto mío corrobora lo que ya sabía de mis textos y no recordaba: no solo reúnen en la platea a espectadores con inquietudes múltiples sino que unen en la escena a artistas con un ánimo común tanto en la forma de pensar como en las de sentir y de crear, capaces de transmitir a través de las representaciones, si las iluminaras con luz ultravioleta, una misma filigrana con jeribeques de nobleza (quién se acuerda de ese valor en los teatros), sabiduría y también, aquí y allá, rabos y florituras con ganas locas de vivir y compartir la vida.

Esta filigrana con jeribeques digo que es común porque la encuentro en un teatro y otro. Esta temporada ya he asistido a tres estrenos a cargo de compañías diferentes (Llueven vacas en Pamplona, War & Love en Madrid y Clarissa en Barcelona) y estoy seguro de que también existe en la Llueven vacas a la que no asistí en Ciudad de México y en muchos otros montajes. Se instala en ellos un misterio, que diría Tolstói, que compartimos en secreto y entregamos, brazos abiertos, al espectador.

El estreno de Clarissa fue muy bien. Llegan las primeras críticas. Miquel Gascon de Voltar i voltar la considera «una muy buena propuesta que, bajo la apariencia de una comedia amable que incluso nos hará reír, oculta un profundo drama personal» y destaca la «magnífica interpretación, que aún impacta más cuando el público, tan próximo, se cruza directamente con la mirada de la actriz».

Enhorabuena, La Badabadoc Teatre, y muchas gracias por apostar en vuestra primera producción 100% Badabadoc por un texto como Clarissa quien, en el deseo de morir, ensalza tanto la vida.

¡Esta noche vamos a por la tercera función!


Madrid, 4 de febrero de 2023:


El teatro no da respuestas a nuestras preguntas,
pero yo sí tengo una respuesta para todas vuestras preguntas:
id al teatro.


Madrid, 1 de febrero de 2023:

Carmen Mayordomo está nominada como Mejor Actriz de Reparto de Teatro en los Premios de la Unión de Actores 2022 por su interpretación en Robots Universales Rossum. Qué buena noticia para toda la compañía.




Madrid, 31 de enero de 2023: 

Otro martes por la tarde en el Hospital 12 de Octubre.

Los martes por la tarde en el Hospital 12 de Octubre escribo escenas de teatro con «las niñas», como yo las llamo cariñosamente para mis adentros, pues en realidad no son niñas sino adolescentes: «ellos», «ellas» y «elles», aunque sí es cierto que la mayoría son «ellas». Escribo escenas con ellas y las leemos en común e incluso llegamos a representarlas ante el atril. Quién me iba a decir que un día -en concreto los martes- la medicina, que abandoné en quinto de carrera, se reconciliaría con la escritura.
  
Cuánto se aprende de ellas
cuando ríen y se persiguen alrededor del atril con tres pelucas de colores en la cabeza, una encima de la otra;
cuando lo único que se escucha en el aula de actividades son las puntas de los lapiceros sobre el papel y, a lo lejos, el rumor el helicóptero que sobrevuela el helipuerto, y de repente un susurro casi inaudible: una de ellas me pide que le acerque la goma;
cuando nos enfrascamos a hacer figuras de origami que no hemos hecho nunca y una de ellas corre a buscar un tutorial que nos saque de dudas y otra me aparta la mano con cariño para indicarme que no la ayude a marcar los pliegues en el papel, que ella puede, aunque parezca que no tenga fuerza en las manos, 
aunque parezca que no tenga fuerza en la vida, ella puede.

Recuerdo los primeros martes y los comparo con estos últimos:
De no entender para qué sirven las bolsas de hielo que sostienen en sus manos,
de sus miradas furtivas a mis camisas de colores, a cada cual más chillona deliberadamente, y también a mi estuche, rojo y ámbar, que compré en Chelsea Market y reza «Who’s awesome? You’re awesome!»,
o de sus mohínes y miedos ante un desconocido más
a entender sus bolsas de hielo y el dolor,
a que me den las buenas tardes en el pasillo y pregunten camino a la sala de actividades, al fondo del todo del corredor de las habitaciones, si hoy voy con el bigote «producido» o «sin producir» -seguimos con la mascarilla en los entornos sanitarios-
o a que se abracen entre ellas al terminar la representación de una escena teatral y lo hagan con tanta fuerza que se les caigan pelucas, caretas y capas, ¡y otra vez el atril por los suelos!

Lo que decía, cuánto se aprende de ellas.

Este mes de febrero las echaré de menos.

Qué gran labor la de LaJoven (la fotografía que ilustra este día es de una de las camisetas realizadas por «las niñas» a propósito del estreno absoluto de War & Love).

En el vídeo de abajo se cuenta más acerca de Teatro para abrazar, el proyecto artístico-sanitario que iniciamos la temporada anterior para acompañar a adolescentes de entre 12 y 17 años, ingresados en la Unidad Infantojuvenil del Hospital 12 de Octubre, a través de la expresión artística y los beneficios terapéuticos que proporciona.
  


Madrid, 7 de enero de 2023: 

Ensayo pre-general de War & Love en el Círculo de Bellas Artes. Televisión Española nos entrevista durante el calentamiento de los actores. Saldremos el domingo en el telediario de la noche. 

¡Ah! También conocimos a Pilar Arteaga, pero esto os lo cuento más adelante.

Madrid, 6 de enero de 2023:

Por la mañana me he autoregalado un poco de sabiduría y he revisitado la entrevista que me concedió el maestro Sławomir Mrożek a sus 81 años, dos años antes de su fallecimiento, en 2011, y sus tres consejos para dramaturgos.

Recuerdo que me contaba que empezó como aspirante a periodista con 20 años en un periódico local de Cracovia. Su vocación por el teatro tardó cinco años en aflorar con la publicación de lo que él consideraba su «primer libro serio», que se tradujo a muchas lenguas, y a los 28 años llegaría su primer estreno simultáneamente en Polonia y Alemania.

También me comentaba cómo sus propios textos llegaron a sorprenderle: «Siempre recordaré un teatro en Hungría, en un pueblo cerca de Budapest, donde vi que la muchacha no fue seducida por el distinguido y joven protagonista, sino violada por el brutal sirviente. ¡Eso era! La realidad confirmaba el texto. La pieza era Tango. Mas de treinta años habían pasado desde que la escribí y no podía sospechar que en el texto hubiera nada nuevo».

Sus últimos años leía a Milan Kundera y el International Herald Tribune. Susana Osorio, su esposa, añade que tiene problemas con los nombres, pero siempre lee a Paul Valéry, Joseph Brodsky, Somerset Maugham, Naipaul, Le Carré y Arco del triunfo de Remarque.

Quería vivir hasta los 87. Por desgracia, no lo logró. Vivió hasta los 83 años. Para concluir la entrevista, me atreví a preguntarle qué le pediría al teatro actual. Mrożek respondió sucintamente: «Ya no espero nada de él».

¡Y los tres consejos para dramaturgos!

Primero consejo de Sławomir Mrożek: «Trata de escribir una pieza en un día, lo cual por supuesto no es posible. Se necesitan dos meses en promedio».

Segundo consejo: «Si comenzaste una obra, trata de terminarla. De lo contrario te meterás en un lío».

Tercer consejo: «Envía el texto a tu agente lo antes posible».

Y acota: «Un escritor nunca debe olvidar que hay que escribir a cualquier precio. Escribir es la preferencia básica del escritor», y me invitan a comer si algún día paso por Niza. Cuelgo el teléfono. Nunca he estado en Niza, pero para mí Niza siempre será la invitación a comer de los Mrożek.

Si estáis interesados en leer la entrevista completa, no dudéis en escribirme aquí.

Madrid, 5 de enero de 2023:

En una noche de reyes murió el padre de mi padre.

Andrés Blanco y no sé qué más, desconozco su segundo apellido.

Últimamente pienso mucho en la gente que ya no está. ¿Empieza una nueva etapa?

Madrid, 1 de enero de 2023:

Nuevo año y segunda temporada de Un beletrista en Nueva York, solo que está vez no estoy en Nueva York: estoy en Madrid, en Madrid y en otras muchas ciudades que descubriremos juntos, ya veréis —por un lado, qué excitación; por el otro, qué miedo—, y en todas ellas buscaré esa ciudad que adoro, esa Nueva York o, mejor dicho, buscaré mi mirada a Nueva York.

Miraré otras ciudades como miré Nueva York.

Sé que solo existe una Nueva York en el mundo, pero en el reflejo de los ojos existen miles.


Madrid, 10 de diciembre de 2022:
 

AISGE publica en su revista la siguiente entrevista a Joan Bentallé y un servidor con motivo de Wonderqueers. El titular no podría ser más bello: «Un mes de laboratorio para dos poetas en Nueva York».

Gracias, Fran Pastor, por tus palabras, y gracias, Enrique Cidoncha, por tus fotografías. Gracias, AISGE.

Posdata: Pura coincidencia que hoy sea el Día de los Derechos Humanos.
   

Nueva York, 23 de mayo de 2022:


En Nueva York:

He visto negros a contraluz. Son cóncavos.

He visto la libertad postrada con una sonrisa cruel en el rostro que dice «así soy, ¿qué creías?».

He comido los tacos más caros de la ciudad y a la media hora los he vomitado en la acera. 

He visto el hombre más guapo del mundo sin dientes.

He visto mi alma sin peso en el platillo de la justicia.

He visto a una mujer con piel de chocolate ametrallar el escenario con sus tacones, exhibir su tanga henchido por los genitales y alardear con arrogancia de su barba perfilada.

He visto hombres y mujeres en las barras de los bares muy arrugados, tan silenciosos. Estuvieron en la revuelta de Stonewall. La semana que viene ya no estarán.

He visto el recuerdo vivo del 11 de septiembre en los neoyorquinos que aún recuerdan. Helicópteros y ambulancias. El mundo entero se convirtió en helicópteros y ambulancias.

He visto una pareja de heroinómanos a la fuga a plena luz del día. Acaban de robar un carrito de la compra en el Whole Foods de la esquina. Del carrito cae un estuche con teclas de piano dibujadas. Ella se detiene, toca las teclas con sus dedos esqueléticos, llenos de mugre, y profiere un débil «so nice». Él la apremia a seguir huyendo pero ella no se mueve. Allí sigue, quieta.

He visto latinos masticando chicles azules y pegárselos en los cabellos crespos.

He visto blancos que no ven a nadie más.

He visto un judío ortodoxo salir corriendo por la puerta de atrás de un bar gay porque otro judío ortodoxo entraba por la puerta de delante.

En los pasillos subterráneos del metro he visto ratas que no te dejan pasar hasta que no terminan de comer.

Me he sentido viejo porque Nueva York es para fucking young bitches.

He visto al monstruo de las galletas comerle los pies a su master.

He visto la puesta de sol en Central Park.

Y en Coney Island.

Y cruzando el Puente de Williamsburg.

He visto las puestas de sol del mundo.

También he visto los ojos de Dios. Enormes.

He visto cataratas en el patio trasero de una casa y muelles en el río Hudson con banderolas de colores.

He visto excrementos en el suelo y en las paredes y en todas partes. Incluso en las manos y los cabellos. Incluso las moscas los rehuían.

He visto la necesidad real de matar y, aún así, no hacerlo.

He visto juguetes de Ohio que llaman «secreto» a sus relaciones.

En Lee Avenue he visto niñas que nunca levantarán la vista del suelo.

He visto vidas perfectas de mentira.

He visto una isla que son millones de tierras.

He visto dónde se extinguirá por primera vez la raza humana.

Y he visto que nadie importa una mierda.

Después de todo lo que he visto en Nueva York, no quiero ver nada más que no esté aquí.


Nueva York, 17 de mayo de 2022:


El domingo por la mañana participo en un brunch de dramaturgos. Así tendrían que ser todos los domingos.

Me acompañan en el brunch los autores de la sección competitiva de FUERZAfest: Leo Cabranes-Grant (Puerto Rico), Pablo García Gámez (Venezuela), Víctor Vauban Junior (Brasil) y Adriana Pantoja (Puerto Rico), estos dos últimos también directores de las piezas. Modera Jorge Merced, actor, director y activista gay.

Cabranes-Grant presenta Las réplicas en el festival: Mientras Puerto Rico sufre las réplicas producidas por varios terremotos, una pareja gay con siete años de relación confronta la posibilidad de separarse. Un tratado sobre el amor, el sexo y el placer, con todos sus tabús incluidos.

García Gámez presenta Las mártiras: La Barroca y Amapola, dos autodenominadas travestis, buscan a una tercera compañera para descubrir poco después que ha fallecido víctima de la transfobia. Un viaje en clave de comedia agridulce que reivindica la diferencia y la universalidad de las emociones.

Vauban Junior presenta La pietá: Después de un divorcio contencioso, Alberta se encuentra perdida y desesperada con su hijo menor Pablo, una joven transgénero al que no entiende. Una historia familiar sobre la culpa, la redención y las esperanzas.

Pantoja presenta Buckle-up (podría traducirse como Abróchense los cinturones): Iván, de 70 años, y Denis, de 26, se conocen a través de una aplicación de citas... pero ambos han mentido previamente en sus perfiles. Un encuentro para dialogar sobre el amor, la soledad y las diferencias intergeneracionales. 

Destacar de esta última propuesta la incorporación en escena de dos actores más que interpretan la obra simultáneamente en lengua de signos. Aparte de su indiscutible valor inclusivo, el artefacto que se genera escénicamente, desde el punto de vista dramatúrgico y de dirección, es interesantísimo. Pantoja aclara en el brunch que no es la primera en incorporar el lenguaje de signos en el teatro puertorriqueño, los antecedentes se remontan a los años 60, pero sí sigue siendo una práctica tan minoritaria como ardua.

Después del brunch seguimos la reunión informalmente en El nuevo Caribeño. Como miembro del jurado, qué difícil tener que votar a unos u otros cuando es tanto el esfuerzo y el talento de todos.


Nueva York, 16 de mayo de 2022:


En 1933 John D. Rockefeller se dijo «para qué construir un castillo medieval con un solo claustro, con lo que me gustan a mí los claustros», y construyó un castillo medieval no con uno, ni dos, ni tres, sino con cuatro claustros. Y ya puestos, dos capillas románicas; y otra capilla más, gótica. Y todo ello a orillas del río Hudson, con vistas a las Palisades. Eso sí, aún no se sentía el amortiguado latido negro del Bronx, al norte, como se siente esta mañana.

Los Claustros pertenece al Metropolitan Museum of Art (The Met) y presenta piezas originarias de monasterios, iglesias y castillos del Medievo europeo. Una de las capillas románicas, por ejemplo, contiene piezas de Fuentidueña (Segovia); y la capilla barroca, muchas piezas de la Cataluña Norte. No se puede recomendar esta visita mejor que la recomiendan ellos mismos, estos americanos se las saben todas a la hora de vender: «Vas a Los Claustros para exponerte a las ideas. La gran cadena del ser humano se muestra allí».

Por la tarde, avisos en el móvil de tormentas eléctricas, clima extremo –lo que sea que signifique– e inundaciones en las calles al sur de Manhattan. Eso sí, como el aviso del tiroteo de nuestro tercer día en Nueva York, ninguno. Nunca había oído esa alarma, qué brinco di. En fin, esta tarde será cuestión de quedarse en casa.

El viernes, final del Torneo de Dramaturgia. Se celebra en las Naves del Español, aunque yo la celebre desde mi cocina de Harlem. Las entradas están a punto de agotarse, si no se han agotado ya. ¿Qué actores escogerá en esta ocasión Lazona para leer Perdona que te quiera?


Nueva York, 15 de mayo de 2022:


Más lluvia que nunca durante las tres horas que transcurren entre un doblete de obras y el siguiente. Esperamos enfrente del teatro, en El nuevo Caribeño, entre pollo, carne, arroz, yuca y cervezas a buen precio. Aprovecho para tomar notas y escoger mis preferidos del primer doblete. Por la ventana, tras la lluvia: tanto. Por estas calles Federico García Lorca se sintió libre, algo que nunca pudo decir de las calles de España.

Lourdes Bueno me anuncia que me encuentro en la primera etapa del denominado choque cultural y se alegra, así regresaré a España con ganas de volver a Estados Unidos de nuevo, me dice. Quienes me conocen bien saben que nunca me he sentido arraigado a ninguna parte, para bien y para mal. No tengo más raíces que las del teatro y el teatro es un territorio único, universal. Además, si yo tuviera algún superpoder, sería el de viajar con la maleta más pequeña de la galaxia. Tan ridículo como práctico.

El viernes que viene leen Perdona que te quiera en la final del Torneo de Dramaturgia. La lectura dramatizada se celebrará las Naves de Matadero y siento mucho no poder estar allí en persona, es la primera vez que un texto mío pisa ese escenario... pero estoy en Nueva York escribiendo y dirigiendo, así que, por lo visto, lo de no ser profeta en su tierra también tiene su lado bueno. Muy bueno.

Hace muchos años entendí que nunca podría bilocarme; sí así mis hijos, los textos. También entendí que estos llegarían a los teatros antes que yo, por méritos propios, no por impulsarlos yo o una institución más preocupada por sus políticas y amiguismos que por el arte y la cultura. Y también entendí que precisamente por apostar por el arte y la cultura, mis textos sobrevivirían tras la muerte. Y si no, tiempo al tiempo.

Relleno las últimas valoraciones en la hoja del jurado y me voy corriendo al teatro. Hoy tenemos brunch de dramaturgos.



Nueva York, 14 de mayo de 2022:


Sylvia M me envía un bonito artículo de Leila Guerriero: "Escribir".

Nueva York, 12 de mayo de 2022:

Ya estrenamos.

Después del emotivo discurso inaugural del festival por parte de Mario Colon, su director artístico, asistimos a la entrega de reconocimientos por parte de la Fundación Igualdad de Argentina y subimos al teatro, situado en la primera planta del Julia de Burgos Performance & Arts Center, donde los actores ya están preparados. Una vistosa proyección con el título de la obra recibe a los espectadores. Con lo poco que me atraían los audiovisuales, creo que a partir de este montaje voy a cogerles el gusto.

Apenas logro ver la función desde la cabina con tanto pie de luz, sonido e imagen, pero aún así logro disfrutar de los fragmentos en los que todo el peso recae en los actores. Están espléndidos. El aplauso final, cerrado e incluso con vítores, supone un merecido broche final para este trabajo presentado desde la honradez, el esfuerzo y el talento de todos sus participantes, tanto intérpretes como técnicos.

Llegamos a casa baldados por las emociones. Mañana seguiremos en Nueva York pero será una ciudad distinta, una ciudad con todo el día por delante. Bueno, con excepción de los días que tenga que acudir al teatro como jurado de la sección competitiva del festival. Pero, de momento, mañana es para nosotros y lo celebraremos en la Isla de los Gobernadores (metiendo barriga, como comprobaréis en las fotografías).


Nueva York, 9 de mayo de 2022:


La conserje y el vigilante del edificio en Queens donde se ubican las oficinas de la Fundación Jim Henson nos indican jovialmente que sin cita, no hay visita. E insisten: «¿Verdad que no tienen cita?». «No». «Pues no hay visita».

Llueve a cántaros, así que nos invitan a quedarnos en el vestíbulo hasta que amaine. De vez en cuando, otra sonrisita y «sin cita, no hay visita». Nunca amaina, así que nos despedimos y penetramos en la lluvia. 

El Museum Of The Moving Image, conocido como MOMI, queda a dos manzanas de allí. Llegamos empapados. De repente, detrás nuestro empieza a aglomerarse más gente igual de empapados que nosotros. Hemos llegado justo a la hora de apertura. El taquillero nos recomienda coger el ascensor, subir hasta la tercera planta e ir bajando. Así lo hacemos. 

En la tercera planta creamos nuestra primera película en stop motion. "Detrás de la pantalla", la exposición permanente, es una experiencia inmersiva en los procesos creativos y técnicos de producción, promoción y exhibición de películas, programas televisivos y entretenimiento digital. Más de 1400 aparatos del siglo XIX hasta la actualidad desfilan ante nuestros ojos incrédulos. 

En la segunda planta, "Detrás de la pantalla" se convierte en un cuarto de maravillas. Ante nosotros se suceden la peluca original de la novia de Frankenstein, las prótesis de las mejillas de Marlon Brando en El padrino, la máscara de Chewbacca, las maquetas de Blade Runner, el guion de Taxi Driver, la niña de El exorcista, películas grabadas en quinetoscopio por Thomas A. Edison en 1894... y el Tut's Fever, una sala de cine para treinta espectadores que recrea los exóticos palacios pictóricos de los años 20 pintada íntegramente a mano, incluidas las esculturas de Theda Bara en la taquilla o James Dean, que yace en un sarcófago en la cripta.

Y, claro está, The Jim Henson Exhibition, una experiencia sin parangón para un profesional de Barrio Sésamo como Joan... ¡y también para mí!



Nueva York, 7 de abril de 2022:


«Siento un terrible dolor de cabeza» dijo Roosevelt. Y murió.

Visitamos la isla que lleva su nombre. Se sitúa en el río Este, entre Manhattan y Queens, y no hay nada mejor que llegar en teleférico, acompañados en su vuelo por las impresionantes vistas del Puente de Queensboro y aledaños.

La isla ha recibido muchos nombres: Minnehanonck es el primero del cual se conserva algún registro, se llamaba así por las gentes que habitaban las regiones boscosas nororientales de Norteamérica antes de la invasión europea. Minnehanonck significa algo así como «qué bien se vive en esta isla». Después llegaron los irlandeses y la isla dejó de llamarse así, claro está, para llamarse Isla de los Cerdos, no sabemos si en honor a los recién llegados o a la exportación ganadera. A continuación pasó a llamarse Isla Blackwell, por la familia con mayores rentas en la isla, aunque los neoyorquinos no tardaron en rebautizarla como la Isla del Bienestar por su profusión en asilos, prisiones y dos hospitales, uno para la viruela y otro para incurables. Los incurables eran personas que sufrían condiciones crónicas o severas, físicas o mentales.

Nos detenemos en 1887. La periodista Nellie Bly publica Diez días en un manicomio. Bly se infiltró en el Manicomio de Mujeres para comprobar de primera mano si las historias que se contaban sobre todo lo que allí sucedía eran ciertas o no. Tras simular varios episodios de psicosis y amnesia en público, consigue que la admitan en el hospital. Una vez dentro, decide comportarse con absoluta normalidad, lo que los médicos consideran una faceta más de su locura. Bly empieza a escribir sobre las deplorables condiciones de la institución: golpes, ataduras, duchas de agua fría, ratas, carne en descomposición... También descubre que no es la única mujer cuerda ingresada allí. A los pocos días intenta salir por su propio pie, pero le niegan el alta. Logra salir al cabo de diez días, gracias a la mediación de su periódico, The New York World. Bly, además de ser considerada la primera periodista del denominado periodismo de investigación, fue corresponsal de guerra y también batió el récord de la época en dar la vuelta al mundo: lo consiguió en 72 días; pero estas son otras historias.

En una de las imágenes, una ilustración de 1865 de uno de los conocidos Bailes de Lunáticos que se celebraban en la Isla Blackwell.

Y en otra, por cierto, Cleopatra y yo esperando en la taquilla de su teatro... Quería contaros más sobre Franklin D. Roosevelt pero he perdido el hilo. Mañana sigo con él, Cleopatra y más.


Nueva York, 5 de mayo de 2022:


¿Qué diferencia hay entre lavarse las manos en un lavabo de Nueva York y lavarse las manos en un lavabo de cualquier otro sitio? ¿Somos acciones o somos nombres? Yo quiero ser acción: ser acción y contener todos los nombres posibles.

La próxima semana estrenamos Wonderqueers. Hace días entregué el primer borrador completo, aunque la reescritura prosiga ensayo tras ensayo. Los tres personajes protagonistas, porque hay muchos más, son un caramelo: un gánster portorriqueño, su atribulado tío y un indigente con un oscuro pasado. Y quién me iba a decir que aprendería boricua en Nueva York.

Leo sobre Rusia. La realidad supera la ficción y las dictaduras superan cualquier realidad.


Nueva York, 29 de abril de 2022:


Desde nuestra llegada, nos hemos sentido como en casa. En nuestra ciudad. Día tras día se han ampliado los horizontes, se han abierto nuevas calles y avenidas, introduciéndonos en pasajes y callejones abarrotados de basura y escaleras contra incendios.

Por la mañana, ruedan frente a casa y nuestra manzana retrocede medio siglo en el tiempo: fords, jaguars y chevrolets que parecen salidos de una exposición ocupan la calzada y los figurantes se preparan para entrar en escena al grito de acción. También ha nevado, nieve artificial, por supuesto, y en nuestro patio delantero han plantado un árbol y cubierto la verja con cubos de basura de la época. Por lo visto, en esta ciudad ha habido siempre basura, sea la época que sea.

Por la tarde, Coney Island. Por primera vez frente al Atlántico al otro lado del océano.

Nueva York, 28 de abril de 2022:

Algunos indigentes se convierten en visiones imborrables; otros contienen historias eternas que nunca se relatarán. Aquí os dejo una relación de los que más me han sobrecogido en las oscuridades del metro:

- El que se detiene en seco en el andén y profiere: «Me maté hace tiempo».

- El que se sienta enfrente y me dice: «Qué guapo eres, eres muy guapo, ¿tú sabes qué soy yo?, yo soy gay y tú, ¿eres gay? ¿Cómo te llamas? Eres muy guapo...». Ojo con darle tu nombre. Te contará una vida de dolor. 

- El que hojea un legajo de papeles; primero en una dirección, luego en la otra. Son fotocopias de documentos extraviados, a duras penas reconoce su nombre en ellas.

- El ciego que se sube la mascarilla hasta los ojos para fumar.

Bajamos en Spring Street y recorremos Chinatown, el Soho y Little Italy, que perfectamente podría llamarse Little Spain. Los amigos que encontramos se entristecen por nosotros, dicen que nunca habían vivido en una Nueva York tan mediocre. «¿Desde la pandemia?», preguntamos. «Desde Bush», responden.  

Los negros de Harlem, enaltecidos ayer en los jeribeques del poema, hoy se desploman contra la realidad. 


Nueva York, 21 de abril de 2022:


Llegamos tarde al ensayo. Un suicida se ha tirado a la vía de metro. En las noticias informan que un hombre ha sido arrollado por un tren. En ningún momento se menciona que se haya quitado la vida. El suicidio, qué gran tabú, el fracaso por antonomasia de nuestra sociedad, el fracaso antibeckettiano.

Nueva York, 20 de abril de 2022:

Cortes de internet en la manzana donde vivimos.

Mario Colon me cede muy amablemente el despacho de reuniones de Hispanic Federation para la ponencia online de Texas Christian University. Hispanic Federation está en Exchange Place, doblando la esquina de la Bolsa, así que bajamos al Distrito Financiero.

El tema de la ponencia es el teatro en los límites de la vida y presento parte de mi corpus literario ante los estudiantes del Departamento de Español y Estudios Hispánicos de TCU. Aprovecho la coyuntura para hablarles de Wonderqueers donde, aunque nos circunscribamos a los límites de la vida en Nueva York, también creamos personajes en los límites de sus vidas. En el turno de preguntas les confieso que cada vez disfruto más con la docencia. Hace años era más reacio a estas experiencias, prefería la escritura solitaria a cualquier otra opción y me refugiaba en una acerada timidez, pero con el tiempo he aprendido a aprender más y mejor y no hay mejor lugar para aprender, aparte de la vida (bueno, aparte de la vida, la cama, el teatro y las bibliotecas), que en una escuela y, por supuesto, en ambas direcciones.

Cenamos en un mexicano cercano y, de regreso a la línea 1, visitamos la Iglesia de la Trinidad, el Oculus y la Zona Cero. Por la noche, la Zona Cero permanece más oscura aún si cabe que la propia noche, como si la oscuridad de sus pozos emergiera cuando se cierran los cordones de seguridad, los policías se resguardan en sus vehículos y los turistas se alejan.

Después de la pandemia, Nueva York sí duerme por las noches.

Nueva York, 19 de abril de 2022:

El tiempo vuela en Nueva York. El tiempo y los suicidas.

El viernes acudimos a nuestro primer espectáculo de dragas en tacas o, lo que es lo mismo, drag queens en tacones. También es nuestra primera incursión en Brooklyn. Cumplimos con la cuota turística y visitamos el Ellen's Stardust Diner. La primera canción que suena nada más cruzar la puerta es «Suddenly Seymour» de La tienda de los horrores. También paseamos por Chelsea, Little Island y High Line. Las entradas para la exposición de The Shed están agotadas y nos quedamos sin admirar su estructura plegable desde dentro. Al Vessel tampoco podemos acceder aunque por motivos muy distintos. El Vessel es una escultura gigante de Thomas Heatherwick que el público podía recorrer por su interior. Su forma recuerda a un jarrón o un panel de abejas de 46 metros de altura, una dimensión que atrajo rápidamente a los suicidas. Tras el cuarto fallecido por lanzarse al vacío desde su cúspide, cerraron el acceso a la escultura.

Empiezo a dudar si la gente es educada... o tiene miedo a todo.

Nueva York, 12 de abril de 2022:

Tiroteo en el metro a unas cuantas estaciones de distancia de donde nos encontramos a esa hora, en la Calle 14. Las primeras noticias informan sobre quince heridos, el criminal a la fuga. Por la tarde, congestión, helicópteros y sirenas por doquier. La ciudad se tensa, como si inspirase mucho aire pero no lo soltara. Sus ojos, los ojos de Nueva York, nos dicen que todo esto es normal. No sé si la expresión es de miedo o de alerta.

Nueva York, 11 de abril de 2022:

Entramos en Central Park por el norte. El invierno abandona las orillas, en cuestión de días la primavera irrumpirá apoteósica. Llegamos hasta el embalse Jacqueline Kennedy Onassis y nos hacemos las fotos de rigor.

Hay tanto loco suelto por las calles que cuando se cruzan dos, se asustan entre sí.

Primer día de Wonderqueers. Ensayamos en el Julia de Burgos Performance & Arts Center, en El Barrio, al este de Harlem. ¡Qué ganas!

Nueva York, 10 de abril de 2022:


Soñé mil veces que viajaba a Nueva York.

Ninguna de esas mil veces llegaba a pisar tierra. Unas veces era tan solo un deseo, otras veces una precipitación de prisas y maletas que se diluía con la mañana.


Hoy se han hecho realidad mil sueños.


Ayer nos despedíamos de Livina en nuestra pizzería favorita de Lavapiés. Después de un emotivo brindis con meloncello, Livina me pidió que escribiera un diario. Yo pensé: ¿Cómo puede saberlo? ¿Cómo puede saber que pretendía hacerlo? Llevaba tiempo dándole vueltas a este diario, quería empezarlo antes del viaje propiamente dicho, pero he sido incapaz de escribir una sola línea hasta subir al avión. Ahora nos encontramos a mitad de trayecto en mitad de la nada atlántica, cruzando a más de 900 kilómetros por hora una sucesión interminable de turbulencias y, al fin, escribo la primera frase de este diario. Todo viaje tiene algo de epifanía.

Podría volar siempre en la dirección del sol, por encima de las nubes, un día eterno. Mi mundo tendria la orografia de las nubes y la perfección de la ausencia humana. Y dejaría de escribir.


Vamos, que aterrizar me pone triste.


Aterrizamos en JFK. Llegar a Harlem, otra odisea.

© Fotografías: Carlos Be (2022)


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